
Deslumbrante.
No es suficiente para describir la magnitud de esta película, pero si al menos da una idea de lo que uno ve durante los ochenta minutos que dura. Cuando la historia y el estilo se dan la mano de manera tan acertada, y además se cuenta con un grupo de actores en estado de gracia, se produce el pequeño milagro que es Rec, sin duda la mejor película española del año.
Jugando al falso documental, al punto de visto único y forzado del cámara que acompaña a la reportera en su odisea noctura junto a los bomberos de Barcelona, el film no se limita a hacer abruptos movimientos de cámara, sino que aprovecha la ocasión para conocer y profundizar en todos los personajes que quedan atrapados en el edificio. Hasta el más secundario de todos ellos parace real, lleva dentro de sí una historia que contar, y, lo que es más importante: interesa que se cuente.
Humor y horror se dan la mano sin encogerse, sin prejuicios, sin complejos, y eso hace que la frescura inunde la pantalla, que la historia se hilvane sin puntos muertos, y que permanezcamos agazapados en el sillón, como si nosotros mismos fuéramos ese cámara que asiste aterrado a todo lo que su objetivo es capaz de capturar.
En el fantástico hay películas que marcan y dejan huella; podríamos nombrar, por ejemplo, Posesión Infernal (Sam Raimi, EEUU 1982), Cube (Vicenzo Natali, Canadá 1997), The Ring (Hideo Nakata, Japón 1998), y ahora, por qué no decirlo, Rec (de la cual por cierto, ya se rueda un remake en Estados Unidos con Jennifer Carpenter como protagonista, la hermana de Michael C. Hall en esa obra maestra rodada para la televisión llamada Dexter)
Y, como las grandes películas, deja lo mejor para la secuencia final -homenaje incluido a la citada película de Sam Raimi-, con un último plano digno de las mejores obras del género, y que cumple las órdenes dadas por Manuela Velasco, la reportera protagonista, a su cámara en escenas anteriores.
Pablo, grábalo todo... por tu puta madre
No hay comentarios:
Publicar un comentario