viernes, 12 de diciembre de 2008

APPALOOSA, QUANTUM OF SOLACE & ASFIXIA











No deja de ser paradójico que sea un género muerto –el Western- el que nos haya traído este año dos de las mejores muestras de cine a la gran pantalla (la última, “Appaloosa”), mientras que el género de acción trepidante, tan vigente en la actualidad, languidezca y se haya convertido en mera técnica sin espíritu ni talento narrativo (“Quantum of Solace”) y siga preocupando que el llamado cine independiente ofrezca muestras tan pobres (“Asfixia”) que lo único que haga sea cuestionar su propia existencia como tal.

Appaloosa” (Ed Harris, Usa 2008) nos llega después de “El Tren de las 3.10”, ya un clásico contemporáneo del Western que mezclaba con éxito el cine americano más contundente, el spaghetti de Sergio Leone, y todo ello con una sabia ración de violencia, ironía y magnetismo en todos y cada uno de los personajes. “Appaloosa” se presenta con un estilo diferente, más pausado, donde los momentos más interesantes proceden de la interacción entre los personajes de Ed Harris, Viggo Mortensen y Renée Zellwegger. Sí, es importante que haya que acabar con el villano de turno, un Jeremy Irons más interesante en el último tercio, cuando ejerce su maldad con más sutilidad y elegancia, pero es la relación de amistad entre los dos pistoleros, y la de ellos con la de Zellwegger la que sustenta el interés de la cinta. Ed Harris rueda con sobriedad, acompaña con su cámara a los personajes y nunca reclama un protagonismo que no le corresponde, beneficiando el conjunto una historia que mejora según avanza.

Entre lo peor de “Quantum of Solace” (Marc Forster, Usa&Uk 2008) citar su naufragio en lo que debería ser su punto fuerte: las escenas de acción. Quedan bastante lejos de la maestría con que se rodaron las de, por ejemplo, “El Ultimátum de Bourne”; comentar la excesiva seriedad con la que se toma a sí misma una historia bastante absurda, con escenas bochornosas (¿qué hace 007 sacando fotos a los malos en una escena tan patética que es difícil de describir?) y momentos ridículos (dos montajes paralelos tan prescindibles como pretenciosos); y, claro, que Bond sólo se acuesta con una mujer, ya casi no bebe, no fuma y poco a poco del agente doble cero sólo va quedando el nombre. La dirección es impersonal y el máximo protagonismo se lo llevan, repartido a medias, la postproducción de sonido y el montaje.

De “Asfixia” (Clark Gregg, Usa 2008) poco cabe decir; sí es más interesante comentar la ecléctica carrera de su director, Clark Gregg, que suele aparecer en películas de David Mamet, escribe thrillers como “Lo que la Verdad Esconde”, y ahora se atreve a adaptar a Palahniuk. Sin tomar en cuenta su referente literario, el principal obstáculo que encuentra el espectador al enfrentarse a la película, es la falta de un tono definido y no conseguir que lo que nos cuenta nos llegue a importar, que nos involucremos con los personajes. Sí, pasan cosas, de acuerdo, algunas incluso nos hacen gracia, nos reímos, pero la historia hace aguas y al final se pierde el interés.

Así que, visto lo visto…¡Larga vida al Western!

jueves, 27 de noviembre de 2008

DIEZ PELÍCULAS (Sitges, Festival de Cine de Sevilla y Cartelera Otoño)
























































-VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA (Eric Brevig, Usa 2008) . Más que una película es una atracción de un parque temático. Y como algunas de las atracciones de los parques temáticos, divertida, irracional y sin mucho sentido.

-EL CABALLERO OSCURO (Christopher Nolan, Usa 2008). Salgo de la película obsesionado con encontrar un fallo en su guión. Al final, después de mucho buscar, lo encuentro. Pero en el fondo da igual, la película es cojonuda y se le perdonan los defectos.

-MIRRORS (Alexandre Aja, Usa 2008). Los primeros cinco minutos definen la película: visualmente brillante, visceral y vibrante cine de terror… o un excelente capítulo de 24 con Jack Bauer peleándose con fantasmas que se ocultan en espejos (¡ojo al plano final!)

-EL TREN DE LAS 3.10 (James Mangold, Usa 2007). Obra maestra. Punto.

-VICKY CRISTINA BARCELONA (Woody Allen, Usa 2008). Dicen que si es floja, que si es un Woody Allen decadente… ¿Sí? Bueno, no lo sé: lo que sí sé es que es mejor que la mayoría de lo que hay en cartel actualmente.

-NOSFERATU (F.W. Murnau, Alemania 1922). Un clásico que en su momento siguió abriendo el camino de la narrativa dentro del cine.

-DRACULA (Terence Fisher, UK 1958). Obra Maestra. Punto.

-LA MÁSCARA DEL DEMONIO (Mario Bava, Italia 1960). Ha envejecido mal. Sigue destacando la ambientación y la fotografía en blanco y negro. Y antes, igual que ahora, queda demostrado que el italiano no es el idioma del terror (fonéticamente hablando)

-LAWRENCE DE ARABIA (David Lean, UK 1966). Obra Maestra. Punto. (y película que hay que ver en pantalla grande)

-QUEMAR DESPUÉS DE LEER (Coen Brothers, Usa 2008). Como siempre me pasa con los (sobrevalorados) Coen: mezclan momentos brillantes con momentos innecesarios o directamente aburridos. Los últimos cinco minutos, brillantes

jueves, 11 de septiembre de 2008

Mamma Mia! (Phyllida Lloyd, Usa 2008)


¿Era necesario? ¿Teníamos que ver a Meryl Streep pegando esos saltos imposibles con esas canciones, ese argumento (¿¿¿¡¡¡argumento!!!???)... y, sobre todo, era necesario ver a James Bond haciendo el ridículo en un musical que se esfuerza en representar todo lo peor del musical?


Muy prescindible.

jueves, 7 de agosto de 2008

EXPEDIENTE X: CREER ES LA CLAVE (Chris Carter, Usa 2008)


Contra todo pronóstico -sobre todo debido a los años transucurridos desde la última vez que los vimos, ya fuera en cine o televisión-, la nueva entrega de Expediente X es una historia bien narrada, con un buen guión, correctamente dirigida, y que va revelando poco a poco a lo largo de su metraje los secretos que mantiene bien guardados desde el inicio. Casi parece que se trate de un thriller de otra época, de finales de los setenta o principios de los ochenta, donde la acción y la historia no tiene por qué estar enfrentada a la inteligencia. Aquí no hay explosiones ni tiroteos, pero si diálogos interesantes y complejas situaciones morales.


Por supuesto, David Duchovny y Gillian Anderson hacen lo que se les supone, porque ellos son Mulder y Scully, y forman ya parte de la mitología catódica.


Y Chris Carter, el creador de la serie, ha conseguido realizar una película que no romperá taquillas, pero que sí dejará un agradable sabor en el paladar a los amantes de las buenas historias.

miércoles, 6 de agosto de 2008

LA MOMIA 3 (Rob Cohen, Usa 2008)


¿Era necesaria? Los primeros minutos se dejan ver, pero después todo va a peor: escenas rutinarias, increíbles y nada nuevo. Todo lo que hay en esta película lo habíamos visto ya y mucho mejor en las dos primeras entregas de La Momia. Ahora nos explicamos por qué Rachel Weisz no ha participado en este engendro.


Aburrida

DOOMSDAY, EL DÍA DEL JUICIO (Neil Marshall, UK 2008)


No cabe duda: Neil Marshall es el gran heredero del cine fantástico y de terror, tomando el testigo de otros clásicos del género como John Carpenter, Wes Craven o el propio George A. Romero. Sus dos primeras películas ya confirmaban que era alguien a seguir: "Dog Soldiers" y "The Descent" eran dos magníficas películas que, además, eran divertidas, tenían un humor más o menos malsano, y donde la violencia era explícita, sin miedo a clasificaciones puritanas.


Ahora, con "Doomsday", da la impresión de que Marshall sacrifica la atmósfera y originalidad de sus anteriores films, para centrarse en homenajear/parodiar/contar una historia que le permita utilizar elementos de otras películas de género. Así, hay momentos que los que estamos claramente en "Rescate Nueva York", después pasamos a película del Medievo, pasando por la Tierra Media de "El Señor de los Anillos" o hasta "Robin Hood" o "Espartaco". Añadamos a todo esto la presencia de un actor tan solvente como Bob Hoskins, o la siempre siniestra e inquietante aparición de Malcom McDowell.


Todo esto le permite demostrar su habilidad como director en secuencias que en manos de otro se hubieran convertido en rutinarias, y buscar siempre la espectacularidad y el humor por encima de lo pretencioso.


Un divertimento cool.

ESCONDIDOS EN BRUJAS (Martin McDonagh, UK 2008)


La película es un absoluto despropósito: no se sabe si pretendía ser un drama, una comedia, cine negro o qué. Y no consigue nada. O, mejor dicho, sólo consigue una cosa: aburrir. Tres excelentes actores como Colin Farrell, Brendan Gleeson y Ralph Fiennes navegan a la deriva sin saber muy bien qué están haciendo.


Ni siquiera la ciudad de Brujas parece interesante en una de las peores películas del año.



HANCOCK (Peter Berg, Usa 2008)


Interesante película cuyo efecto especial más espectacular no es ninguno de los generados por ordenador: ni los vuelos del superhéroe, ni las explosiones y disparos que pueblan todo el metraje; no, lo más espectacular es el giro de guión que sucede a mitad de película, y que la divide en dos, como si fueran los dos capítulos de una serie más que un largometraje con una personalidad definida.


La presencia de los carismáticos Will Smith y Charlize Theron eleva el nivel de una película irregular: a ratos monótona, a ratos original, por momentos forzada pero casi siempre interesante, a pesar de un final mecánico y que merecía algo mejor.


Digno entretenimiento.


EL INCREIBLE HULK (Louis Leterrier, Usa 2008)


Ya veníamos de la decepcionante versión de Ang Lee, pero aquí cabía una rayo de esperanza por la presencia de un actor tan convincente como Edward Norton, y del buen sabor de boca que había dejado la anterior entrega de Marvel "Iron Man".


Pero hasta ahí llega la esperanza: la película carece de tensión, las aventuras y desventuras de Bruce Banner nos dan igual, Tim Roth parece empeñado durante toda la película en imitar al más histriónico Al Pacino, la dirección es tan impersonal que provoca el tedio más absoluto y el Hulk digitalizado no acaba de convencer dramáticamente.


¿Lo único bueno? El cameo final de Robert Downey Jr. como Iron Man.


miércoles, 25 de junio de 2008

EL INCIDENTE (M. Night Shyamalan, Usa 2008)


Hasta ahora M. Night Shyamalan no ha hecho ninguna película de terror, o no, al menos, una película cuyo tema central sea el terror propiamente dicho. Hasta ahora ha hecho tres películas magistrales: una donde convergen varias historias de amor (El Sexto Sentido), otra sobre el redescubrimiento de uno mismo (El Protegido), y otra sobre la recuperación de la fe (Señales).

El Incidente tampoco es una historia de terror, sino la historia de una reconciliación. Es decir, a Shyamalan siempre le interesan más los conflictos de sus personajes que el camino rápido y fácil del típico mega-blockbuster-hollywoodiense. Aquí seguimos los pasos de una pareja en crisis evacuando una ciudad ante una serie de ataques que podrían ser terroristas, pero que poco más tarde descubriremos que se trata de una amenaza más natural y lógica, según cómo el ser humano trata a la tierra.

La película juega continuamente con la amenza nunca vista, con intercalar elementos de conflicto personal con elementos del enemigo externo, con momentos antólogicos de humor e imágenes de extrema violencia, con graduar la información -una información que casi nunca se da de manera aleatoria y suele tener una razón de ser- y elaborar arriesgados diálogos y situaciones que caminan por el filo de la navaja.

Ahí está el genio de Shyamalan: se atreve a hacer lo que nadie hace. Juega a contracorriente. Parte de ideas brillantes y después utiliza su talento natural como narrador para conducirnos por donde quiere. Y lo que quiere, siempre, es contar historias personales. Para hacer bodrios veraniegos siempre está Roland Emmerich.

El Incidente contiene alguna de las mejores secuencias de este año, donde el espíritu de Hitchcock parece poseer la cámara en un par de ocasiones, y es sin duda una excelente manera de redimir a su director después del patinazo inesperado que supuso La Joven del Agua.

El Incidente -o The Happening- es sin duda una película para amantes de historias personales envueltas en tragedias universales, y además, para los coleccionistas de bandas sonoras, contiene una nueva y excelente partitura a cargo de James Newton-Howard.

lunes, 23 de junio de 2008

ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO (Sidney Lumet, Usa 2007)


La familia siempre es fuente de inspiración a la hora de hablar sobre temas tan humanos como la ambición, el poder, la traición y la venganza. Coppola retrató de forma maestra la ascendencia y caída de Michael Corleone en la saga de El Padrino, donde quedaba de manifiesto que ni los lazos familiares más potentes eran capaces de eliminar necesidades tan primarias como algunas de las anteriormente señaladas.

Es interesante comprobar que una de las películas más brillantemente dirigidas de los últimos años venga de la mano de Sidney Lumet, un director que ya supera la barrera de los ochenta años sin que ello le impida diseccionar de manera lúcida las relaciones de una familia aparentemente ejemplar pero en la que, como en todas, hay sótanos capaces de desatar tormentas difíciles de aplacar.

Un reparto deslumbrante -con el camaleónico Philip Seymour-Hoffman a la cabeza-, una estructura de espejos que hace avanzar la historia impecablemente, un guión brillante y cruel, y una dirección que comprende cómo debe situarse la cámara en los entresijos de una familia que opta por tomar el camino equivocado, hacen que el cine mantenga su sentido y razón de ser.


jueves, 5 de junio de 2008

LA NIEBLA (Frank Darabont, Usa 2007)


Hay películas que empeoran con el paso de las horas, de los días, de las semanas. Y hay otras, como La Niebla, que mejoran. Su recuerdo crece dentro de ti, por la atmósfera, los personajes, la situación... y el demoledor final.


La novela corta de Stephen King era una pequeña joya que había permanecido oculta durante años entre el vendaval de novelas y relatos que el maestro del terror suele producir como el autor prolífico que es; podríamos describirla como un cruce entre el mundo opresivo de alguna película de John Carpenter, como Asalto a la Comisaría del Distrito n. 13 o La Cosa (a la cual, por cierto, hay un guiño en la película), con el mundo de H.P. Lovecraft... adornado, como el propio King ha comentado en alguna entrevista, con un final a lo Hitchcock.


Frank Darabont toma el material para producir una obra políticamente incorrecta, crítica con el ser humano, como individuo y como grupo, crítica con la posesión de armas, con las religiones, el ejército, la ignoracia, el abuso de poder, de información... y sí, también hay seres dentro de la niebla que no son muy agradables, pero, aunque amenazantes, parecen quedar en un segundo plano ante una película que necesita ser comentada después de vista.


Un excelente reparto de secundarios apoya la trama, la tensión creciente, la atmósfera y la identificación del espectador con algunos de ellos, preocupándose por unos y odiando a otros.


El final es para verlo y sentirlo. Para creerlo. Para creer que Frank Darabont haya conseguido encajar ese final en un mundo de películas edulcoradas, mentirosas y muy alejadas del mundo en que parece querer moverse por mensaje y contexto esta película, mucho más cercana a la década de los setenta que al siglo XXI.


La Niebla demuestra que no hay nada como el buen cine de terror para dejar al espectador clavado en la butaca cuando los créditos finales empiezan a aparecer.


Impactante, por el tono, el mensaje, lo que hay dentro de la niebla... y el final.


domingo, 1 de junio de 2008

IRON MAN (Jon Favreau, Usa 2008)


Los héroes en el siglo XXI no pueden ser seres perfectos que sin despeinarse acaben con el mal. Esos héroes quedaron vigentes hasta finales de los setenta y principios de los ochenta. Los héroes de hoy en día tienen defectos que los humanizan, que los hacen más cercanos, hacen que nos caigan mejor y, además, aportan más humor y eliminan una seriedad en muchos casos innecesaria.


Iron Man es el perfecto ejemplo de ello, con un superhéroe alcohólico, mujeriego, vanidoso y egocéntrico, y que, sin embargo, se gana al público durante la proyección de la película. Un acierto indudable es sin duda la interpretación de Robert Downey Jr., tan excéntrica como el superhéroe que interpreta, pero a la vez tan efectiva.


El hecho de que Iron Man casi no sea una película de superhéroes es su gran baza: durante gran parte del metraje es la historia de un tipo que accidentalmente descubre un modo de sobrevivir a la rutina de su vida (por mucho que esa rutina pueda parecer fascinante, pero ese es otro tema...), y cómo a partir de ahí todo parece cuadrar en una película entretenida que sin duda deja con ganas de más, con un final que no puede hacer sino provocar la sonrisa en el espectador.


Entretenimiento excéntrico salpicado de humor.

jueves, 29 de mayo de 2008

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL (Steven Spielberg, Usa 2008)


Ya está aquí, después de años de espera, ha llegado y nos ha regalado ciento veintitrés minutos de cine en estado de gracia.


Pura fantasía cincuentera con acción, humor, reencuentros inolvidables, secuencias antológicas, una película donde cabe la aventura, las referencias al espionaje propio de la guerra fría, las listas negras, el comunismo, Roswell, Francisco de Orellana, los experimentos nucleares, hormigas gigantes, cataratas, selvas cargadas de peligros, persecuciones frenéticas, cuevas secretas, ciudades perdidas y un solo nombre que por sí solo ya atraería a masas enfervorecidas con ganas de bucear en un mundo de fantasía: Indiana Jones.


Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es eso y mucho más. Si a la imaginación de Lucas unimos el talento único de Spielberg y la mejor interpretación posible para el personaje por parte de Harrison Ford, surge una joya a la altura de las demás secuelas de esa obra maestra del cine llamada En Busca del Arca Perdida (1981).


David Koepp se las ha arreglado para reciclar restos de guiones frustrados por parte de Jeb Stuart, Frank Darabont y Jeff Nathanson, y, añadiendo material de su propia cosecha, conseguir una magnífica muestra de cine de aventuras, cargada de referencias a las anteriores películas de la saga, y con una historia original y que en nada hará sospechar que se trata de una mera fotocopia de las demás.

De hecho, la nueva película de Indiana Jones es claramente una película de Indiana Jones, pero a la vez es algo nuevo. No en vano está hecha hoy, en el siglo XXI, y cuya ficción transcurre veinte años después de las otras historias para el cine del famoso arqueólogo.


La puesta en escena es sencillamente magistral, capaz de mover al espectador de una acción a otra, presentado a la perfección a todos y cada uno de los personajes. Para la historia del cine queda esa primera entrada de Harrison Ford, recogiendo el sombrero del suelo y colocándoselo con el estilo que se le supone. O la entrada del personaje de Mutt Williams, entre la niebla y en moto, o esa mala malísima Irina Spalko, tras unas gafas oscuras saliendo de un coche.


John Williams sigue en forma, componiendo una banda sonora eléctrica, recuperando algunos de los mejores temas de En Busca del Arca Perdida y creando algunos nuevos que ya forman parte de la historia de la saga. Michael Kahn compone un montaje vibrante a lo largo del metraje y Janusz Kaminski deja su sello con una fotografía diferente a las anteriores pero justificada por el cambio de década.


Si a toda esta fiesta se une el mísmisimo Elvis Presley al plato sólo le falta ser devorado una y otra vez, para disfrute de todas las edades.


Aventuras con mayúsculas.

lunes, 19 de mayo de 2008

POZOS DE AMBICIÓN (Paul Thomas Anderson, Usa 2007)


La primera secuencia de la película narra a la perfección la historia de un hombre y su ambición, de su ansia por conseguir su sueño, sin que nada ni nadie se pueda interponer. A partir de ahí profundizamos en un personaje tan odioso como atractivo de interpretar, tan oscuro como potente, tan negativo como tenaz.


There Will Be Blood destila amor por el trabajo de cámara, por la planificación estudiada de las secuencias, por un trabajo actoral de altura, y, por momentos, incluso parece que el espíritu del genio de Stanley Kubrick recorra alguno de sus planos y encuadres, su estructura y diseño.


Basada en una novela de Upton Sinclair, en Pozos de Ambición Anderson ha logrado una obra magnífica, redonda, sin fisuras y muy apreciable para los catadores cinéfilos, con una interpretación por parte de Daniel Day-Lewis que ya ha entrado en la historia del séptimo arte.



martes, 13 de mayo de 2008

CASUAL DAY (Max Lemcke, España 2007)


Sin duda, de lo peor que se puede ver en una sala de cine a día de hoy: personajes sin consistencia, ausencia de un guión coherente, nula dirección, la peor fotografía de lo que llevamos de siglo XXI, música que abofetea las imágenes, sin tono definido...


Absolutamente prescindible.

jueves, 8 de mayo de 2008

DUEÑOS DE LA CALLE (David Ayer, Usa 2008)


Dueños de la Calle es una película sucia. Y ese es el mejor calificativo que podría aplicarse a un film donde no hay buenos, donde toda su fauna humana está compuesta por pecadores en mayor o menor grado, y la corrupción es tan respirable como el oxígeno que nos llevamos a los pulmones cada día.


El espíritu de James Ellroy recorre cada línea de diálogo, cada giro de la trama, cada característica de los personajes. Forest Whitaker está excesivo, pero su histrionismo no importa demasiado en una película de atmósfera y de suciedad, de vidas arruinadas y ambientes sórdidos; Hugh Laurie compone un personaje excelente, y juega a recordarnos a House... y que no debería pasar tanto tiempo sin hacer cine; Keanu Reeves se hace mayor, con kilos de más, la mirada tan oscura como siempre y el rostro hierático compone un personaje creíble... pero no se puede dejar de pensar en que hubiera hecho otro actor más capacitado para construir personajes autodestructivos como, por ejemplo, Edward Norton.


El uso y abuso de primeros planos en la noche oscura de Los Ángeles no hace sino aumentar la claustrobia, la sensación de falta de aire, de escape, y la ciudad de los sueños se convierte en la ciudad de las pesadillas, de la traición, de las lealtades mal entendidas, el amor frustrado y el asesinato a sangre fría.


Cine negro contemporáneo, alejado de la violencia manierista tan propia del siglo XXI y más cercano a la de finales de los setenta o primeros ochenta, sin concesiones, duro e implacable, y desde luego no apto para todos los públicos.


Una magnífica muestra de cine visceral, crudo y explícito, amoral, donde nunca una puesta de sol compuso un plano más liberador.

TRES DÍAS (F.Javier Gutiérrez, España 2008)


Tres Días juega a ser un high-concept patrio, con una trama hilvanada a través de una sabia mezcla de géneros, compuesta por unas imágenes duras y una fotografía áspera, una banda sonora efectiva que conduce, al menos, a una secuencia brillante en la última parte de la película, cargando de tensión (casi inédita en el cine español) las acciones y los personajes, donde cada mirada y cada gesto podría ser el detonante de algo.


Quizá se echa de menos no haber profundizado más en esta última parte de la historia, donde nos centramos en los personajes que realmente nos importan, en sus relaciones, entre ellos y con el exterior amenazante. Quizá sobran minutos en la primera parte, al menos de personajes que no tienen interés para el espectador, o al menos, no el suficiente.


Pero quizá, todo eso da igual. Porque se aprecia la apuesta por hacer un cine español diferente, de concepto, de ciencia-ficción, de personajes, de tramas, de thriller.


Y, por momentos, la operación es resuelta brillantemente.



FUERA DE CARTA (Nacho G. Velilla, España 2008)


La naturalidad en la interpretación es algo fundamental: que no veamos que se está actuando. Fernando Tejero hace años que dio con la tecla de un determinado personaje que destila naturalidad, que vemos como real, y que, desde luego, no parece que sea una interpretación. Con las líneas adecuadas de diálogo, las escenas fluyen y el espectador se divierte. Javier Cámara, un actor también resolutivo, compone aquí un personaje creíble, a través del cual se mueve la trama principal de la película.


Fuera de Carta es una película que hace que nos olvidemos de determinados incongruencias en las acciones y motivaciones de los personajes (sin ir más lejos, el de Lola Dueñas actúa de manera no muy coherente en la parte final), y que consigue arrancar sonrisas y hasta carcajadas al espectador. Los elementos dramáticos se mueven alrededor de los elementos cómicos sin que chirrien y la luminosa fotografía proporciona un optimismo que se ratifica en la secuencia final.


Divertida.

lunes, 21 de abril de 2008

LAS RUINAS (Carter Smith, Usa 2008)


La base del miedo está en el miedo a lo desconocido, siendo el mayor miedo de todos el miedo a la muerte, la absoluta desconocida. En un mundo como el actual, globalizado, masificado de información, donde es difícil encontrar lugares por descubrir y alejados de la civilización que inviten a la creación verosímil de leyendas más o menos siniestras a su alrededor, cada vez es más difícil encontrar un vehículo de terror que pueda hacer que tiemble el pulso al espectador, cada vez más vacunado contra el terror cinematográfico.


Sin embargo, de vez en cuando, aparecen pequeñas joyas, como fue hace unos años The Descent (Neil Marshall), y como es ahora The Ruins. Carter Smith empieza la película como deben empezar las películas de terror: con un golpe de efecto. Después pasamos a la presentación de los personajes en un entorno amable, en el que nos sentimos cómodos, pero del que sabemos pronto estarán lejos. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual, pero es en el desarrollo de la trama, en la presentación del malo (o malos) donde se produce la diferencia respecto a otras películas.


Las Ruinas contiene momentos de inquietud, de desasosiego, de terror si se quiere, y una atmósfera inquietante por cercana, amenazante, y creíble. La frase "No, no puede estar pasando" golpea el rostro del espectador en varias ocasiones, y nada mejor que eso en una historia de de este tipo.


Las Ruinas se basa en un bestseller de Scott Smith, al que ya alabó Stephen King con motivo de su publicación, y le dio la bienvenida como una de las aportaciones de más talento a la novela de terror en los últimos años.


Y ahora deberíamos añadir, al terror cinematográfico.


lunes, 14 de abril de 2008

LAS CRÓNICAS DE SPIDERWICK (Mark Waters, Usa 2008)


Uno tiene la impresión de que podría ver esta película en una sesión doble acompañada de Gremlins o de algún otro pequeño gran clásico surgido de la decada de los ochenta. ¿Es una película infantil? Sí, es una película donde los niños disfrutan, pero hecha con el suficiente talento como para que un adulto aprecie sus valores narrativos, la estructura de la historia y un cierto aire subversivo que no todos van a detectar.


Cercana a la aventura clásica, a la historia de terror, o incluso al drama familiar, Las Crónicas de Spiderwick emerge con fuerza a través de un argumento simple pero efectivo, que juega al cuento de aventuras a la vieja usanza, atrapando al espectador en sus primeros minutos, con la construcción de los personajes, sus características, sus debilidades, y, cómo no, la vieja casa recibida en herencia.


Entretenimiento efectivo, original y oscuro.


Ochentero.


jueves, 10 de abril de 2008

INDY 4

It`'s getting closer...

domingo, 6 de abril de 2008

JUNO (Jason Reitman, Usa 2007)


Ellen Page es lo mejor de Juno, aunque se empeñen en convencernos de que tiene una "magnífico guión original". Correcta, capaz de hacer esbozar alguna sonrisa en el espectador durante su proyección, y de discreta factura, Juno es la demostración palpable -con Oscar incluido- de la carencia de guiones con talento en los últimos años. Si la aparente incorrección política no va acompañada de verdaderos valores cinematográficos (como sí sucedía en esa obra maestra del cine rodada para la televisión llamada Six Feet Under), el mérito queda en suspenso.

En una de las mejores películas de género de los últimos años, Hard Candy, el talento actoral de Page ya quedaba de manifiesto sin dar un solo momento de respiro al espectador, siendo esta sí una película poseedora de un magnífico guión.

En cualquier caso, Juno es al menos breve y entretenida, lo cual no es poco.

jueves, 28 de febrero de 2008

NO ES PAÍS PARA VIEJOS (Joel & Ethan Coen, Usa 2007)


¿Resumiendo? Puro cine. Los Coen hacen una película perfecta en sus primeros 90 minutos. Diálogos antológicos (procedentes de la novela de Cormac McCarthy), secuencias narrativas sin diálogo cargadas de tensión, interpretaciones únicas, filosofía y humanidad. Josh Brolin, Javier Bardem y Tommy Lee Jones componen un trío de personajes identificables por su forma de caminar, de hablar, de reaccionar. Además, se permiten el lujo de crear la mejor secuencia de terror del año, cuando un omnipresente Bardem intenta atrapar a Brolin en el segundo hotel en el que este se aloja. Magistral.

¿Un pero? La discutible decisión de eliminar en off a uno de los personajes principales e hilvanar desde ese momento lo que parece una nueva película. Que, en realidad, no lo es, pero queda lejos de la intensidad que atrapa al espectador hasta ese momento. De la acción. Y se quiera o no, descoloca al espectador.

El western, el film con psychokiller, suspense, humor y horror se dan la mano con naturalidad durante las dos horas de proyección. Como la vida misma.

Muy recomendable.

domingo, 17 de febrero de 2008

TREINTA DÍAS DE OSCURIDAD (David Slade, Usa 2007)


Durante la proyección de Treinta Días de Oscuridad, y conforme avanza el metraje, uno siente que las esperanzas de ver una película decente de vampiros se van evaporando. Cada decisión que se toma en el devenir de la historia parece errónea, y aunque aguardamos que tengan una razón de ser para el desenlace final, esto nunca llega a suceder.


Incapaces de mantener la tensión en el espectador y sin justificar lo suficiente los saltos temporales que sufrimos durante la película (último día de sol, noche 1, noche 7, noche 21…), el espectador se empieza a preguntar qué demonios sucede en esos días que no presenciamos en pantalla, a qué se dedica ese grupo de vampiros cuando no está matando o comiendo, cómo viven el grupo de supervivientes durante esos días que toman forma de elipsis en pantalla.


Tal vez el formato de película no era el más adecuado para contar esta historia. Quizá una serie hubiera dado más espacio para el desarrollo de los personajes, para graduar mejor la tensión, y hacer que el espectador sí pudira identificarse con todo lo que sucede a lo largo de la historia.


Intentando olvidar el bochornoso final, con amanecer incluido, después de ver la película, uno no puede más que sentir una profunda decepción, sobre todo después de ver que David Slade no ha sido capaz de mantener el nivel que ya había apuntado en la magnífica Hard Candy, siendo esa una película que sí poseía un excelente guión.

SWEENEY TODD (Tim Burton, Usa 2007)


A los segundos de entrar en la película uno ya sabe que está dentro del macabro mundo romántico de Tim Burton, donde es posible combinar la estética de la Hammer, con el musical, el gore y el cine más romántico y apasionado. Aunque sólo fuera por eso ya merecería la pena verse, pero si además cuenta con unas interpretaciones del altura (impresionante Alan Rickman, y divertidísima la intervención de Sacha Baron Cohen), una historia atractiva, una ambientación única y numeros musicales atractivos, algunos por lo retorcido, otros por lo sorprendente y otros por el placer de contemplar situaciones aberrantes en la que uno lo último que esperaría es que los personajes empezaran a cantar.


Porque sí, es un musical. Aunque la publicidad de la película hábilmente intente disimular el hecho, quedando casi oculto en los diferentes tráilers, Sweeney Todd no es sólo un musical, sino que casi no se habla, y toda la acción transcurre entre las canciones de los diferentes personajes.


Hoy día, hablar de Tim Burton y Johnny Depp es como hablar de otros tantos binomios artísticos director-actor que nos han dejado películas inolvidables a lo largo de los años, como Alfred Hitchcock y James Stewart o Steven Spielberg y Harrison Ford. El grado de química y conexión entre ambos supera la pantalla y crea una nueva dimensión en que la ficción tiene la suficiente fuerza como para cobrar vida propia, y entrar en un mundo real que fascina al espectador, por muy fantástico que este sea.


Sweeny Todd se antoja como una obra única, imprescindible, y a la altura de las mejores obras de Burton, como Sleepy Hollow.

LOS CRÍMENES DE OXFORD (Álex de la Iglesia, España 2008)


Si algo queda claro después de ver la nueva película de Álex de la Iglesia es que el delantal a Leonord Watling le queda genial. Además, podríamos comentar que, en un perverso subtexto, Elijah Wood ya se ha llevado al huerto a dos señores de cierta edad como son Ian McKellen (inolvidable Gandalf) y John Hurt (aquí interpretando al eminente matemático Arthur Seldom). Como colofón, remarcar que si uno ha visto la película doblada, puede tener la sensación de haber presenciado no la interpretación de John Hurt, sino la de Andreu Buenafuente imitando al doblador de Robert de Niro.


Hasta ahí los aspectos... ejem... positivos, porque se podía esperar mucho más de una trama divertida como era la que hilaba Guillermo Martínez en su novela, pero salvo contadas excepciones, pocos aspectos visuales a destacar y sí discutibles decisiones tomadas sobre el guión. Quizá lo más flojo, por obvio, son los personajes femeninos, sin personalidad, y lo que es peor, sin credibilidad.


¿Lo mejor? La deslumbrante banda sonora de Roque Baños.

domingo, 13 de enero de 2008

HABITACIÓN SIN SALIDA (Nimród Antal, Usa 2007)


Película a la que hay que entrar sin saber nada… y de la cual se saldrá con la impresión de haber visto un trabajo modesto pero con talento. Con mínimos elementos se teje una historia que sorprende por su sencillez y efectividad, y por momentos, como en la gran secuencia de la habitación donde los protagonistas descubren ese pequeño gran secreto, aterroriza.

A destacar los títulos de crédito, iniciales y finales, acompañados de una banda sonora original capaz de engancharnos a una historia que extrae lo máximo de una situación límite y no se deja ir nunca por el camino fácil de la sangre sin sentido y la falta de humor.

Todo lo contrario: excelente pieza de género construida en torno a un gran villano interpretado por Frank Whalley.

LEONES POR CORDEROS (Robert Redford, Usa 2007)


Alguien debería decirle a Robert Redford que tiene setenta años, el pelo sin una sola cana y los dientes más blancos que la indumentaria del Real Madrid. Dicho esto, y tratando de olvidar que el mítico actor empieza a parecerse más a un Alien que a sí mismo, molesta el continuo afán didáctico de la cinta, demasiado obvio, demasiado evidente, arriesgando demasiado al intentar unir tres historias por su temática.

Más allá de sus buenas intenciones, y de un reparto de primera línea, la película aburre porque lo que cuenta se podría haber contado en cinco minutos, porque no se puede sustentar una película en dos secuencias de diálogo (a no ser que ese diálogo lo escriba alguien como Harold Pinter) y una de acción (que tampoco es demasiado memorable), y porque, por favor, todo es tan previsible que la somnolencia acude al espectador con más velocidad que un zombie en el Amanecer de los Muertos o 28 días / semanas después.

Esperemos que Redford haga una nueva película que nos quite el mal sabor de boca y nos recupere al magnífico director de Gente Corriente o El Río de la Vida.

viernes, 11 de enero de 2008

SOY LEYENDA (Francis Lawrence, Usa 2007)


Los mejores efectos especiales son los que no se notan, los que parecen reales. En esta película tenemos dos tipos de efectos: los que se integran a la perfección, y los que, por muy bien hechos que estén, no dejan de ser efectos. La ciudad de Nueva York desierta, abandonada, con la sola presencia de Robert Neville (interpretado con envidiable solvencia por Will Smith), causa desasosiego en el espectador, a la vez que impacta, porque visualmente lo que vemos parece real. Otra cosa es cuando captamos la primera imagen de las criaturas de la noche. CG. Vale. Muy bien hecho. Pero me causa la misma sensación de realidad que cuando veía al Raton Mickey bailar con Gene Kelly en Levando Anclas: no puedo dejar de pensar que alguien ha dibujado esa criatura, y eso me arranca de la poderosa realidad que ha sido creada previamente con el escenario de la ciudad vacía.

Superado ese primer escollo, la película es interesante, hace una adaptación digna de la extraordinaria novela de Richard Matheson, y, como ya he dicho antes, elige un actor capaz de llevar el peso de la historia. La escena prólogo provoca interés y los posteriores intentos de Neville por conseguir el antídoto son el rayo de esperanza de una historia que desde el principio no lo es demasiado.

Buena película, supera sin duda a las anteriores versiones, las protagonizada en los sesenta por Vincent Price y en los setenta por Charlton Heston… aunque siempre nos queda la esperanza de que se haga en el futuro esa gran adaptación que no quede eclipsada por la magia que emana de la novela del gran Matheson.