
La primera secuencia de la película narra a la perfección la historia de un hombre y su ambición, de su ansia por conseguir su sueño, sin que nada ni nadie se pueda interponer. A partir de ahí profundizamos en un personaje tan odioso como atractivo de interpretar, tan oscuro como potente, tan negativo como tenaz.
There Will Be Blood destila amor por el trabajo de cámara, por la planificación estudiada de las secuencias, por un trabajo actoral de altura, y, por momentos, incluso parece que el espíritu del genio de Stanley Kubrick recorra alguno de sus planos y encuadres, su estructura y diseño.
Basada en una novela de Upton Sinclair, en Pozos de Ambición Anderson ha logrado una obra magnífica, redonda, sin fisuras y muy apreciable para los catadores cinéfilos, con una interpretación por parte de Daniel Day-Lewis que ya ha entrado en la historia del séptimo arte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario