
La naturalidad en la interpretación es algo fundamental: que no veamos que se está actuando. Fernando Tejero hace años que dio con la tecla de un determinado personaje que destila naturalidad, que vemos como real, y que, desde luego, no parece que sea una interpretación. Con las líneas adecuadas de diálogo, las escenas fluyen y el espectador se divierte. Javier Cámara, un actor también resolutivo, compone aquí un personaje creíble, a través del cual se mueve la trama principal de la película.
Fuera de Carta es una película que hace que nos olvidemos de determinados incongruencias en las acciones y motivaciones de los personajes (sin ir más lejos, el de Lola Dueñas actúa de manera no muy coherente en la parte final), y que consigue arrancar sonrisas y hasta carcajadas al espectador. Los elementos dramáticos se mueven alrededor de los elementos cómicos sin que chirrien y la luminosa fotografía proporciona un optimismo que se ratifica en la secuencia final.
Divertida.
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